martes, 26 de junio de 2007

Una espía peruana fue la que ayudó al Desembarco de Normandía


Los documentos no muestran imágenes de la peruana, pero la describen como una figura impactante y sorprendente, cuyo supremo objetivo en la vida parece haber sido divertirse.

"Elvira Concepción Josefina Chaudoir no es su nombre verdadero, sino su seudónimo", precisó Howard Davies, experto de los Archivos Nacionales británico, explicando que la legislación británica no permite revelar la identidad de las personas si ellas mismas no la han divulgado.

"Era hija de un encargado de negocios peruano destacado ante el Gobierno de Vichy, que fue reclutada primero por los británicos y luego por la inteligencia nazi", explicó Davies, que calificó esta historia de turbulenta.

"En un viaje a Francia en 1942 que tenía el aparente objetivo de visitar a sus padres (en realidad encubría una misión para el MI6, los servicios de inteligencia británicos en el extranjero), Chaudoir fue contactada por los nazis, para que trabajara con ellos en labores de inteligencia en Londres.

En Francia, la peruana fue presentada a uno de los agentes del mariscal alemán Hermann Goering, conocido solo por el nombre de Biel, de quien se hizo 'amiga personal' y que le ofreció cien libras al mes a cambio de que le proporcionara informaciones secretas económicas y políticas sobre el Reino Unido.







Tras regresar a Londres, los servicios británicos de contraespionaje, el MI5, le asignaron tareas como doble agente bajo el nombre cifrado de Bronx, para que enviara informaciones falsas a su contacto alemán, Biel.

Chaudoir no tenía ninguna lealtad, ni al régimen nazi ni al Reino Unido, explicó el experto. Su principal lealtad era divertirse, pasarla bien. Y, claro, también el dinero, subrayó.

A Chaudoir le gustaban las fiestas, jugar póker y apostar, por lo que incurría en fuertes deudas. Los documentos divulgados describen a la peruana como una miembro típico de la gente frívola de Londres.

Después de la guerra, la espía se trasladó a un pequeño pueblo al sur de Francia, donde residió anónimamente, contó Davies, al relatar la crónica de esta desconocida belleza peruana que contribuyó al éxito de la invasión aliada".

María Gracia Bullard

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