miércoles, 4 de julio de 2007

Un danés adicto al Perú




Es feliz comiendo ají de gallina y tomando pisco sour. Carsten Korch está convencido de que el Perú es la verdadera tierra de las oportunidades. Hace dos años creó "Living in Peru", una página web que cuenta en inglés todo lo que ocurre en nuestro país.


La primera vez que vine al Perú fue en abril de 1990. Llegué para visitar a una peruana que conocí en el tren de Barcelona a Suiza. Yo era un hombre materialista y frente a mí estaba sentada una mujer que adoraba viajar. Se llamaba Susana y me dijo: 'Vivir es viajar. Cualquier cosa que veas, cualquier experiencia que tengas será parte de tu memoria y nadie podrá quitártela. Esa conversación me cambió.

¿Y cómo así llegaste al Perú?
Estaba viviendo en Los Ángeles y ya andaba de regreso a Dinamarca, pero la noche anterior decidí visitar el Perú. Fui a Aerolíneas Argentinas y la mujer del mostrador también resultó peruana. No lo pensé y tomé el siguiente vuelo. Tenía 24 años y la mujer me había dado el número de su ex esposo. No encontré a Susana, porque se había ido a México, y decidí llamar al ex marido. Mi nombre es Carsten, le dije, él sonrió: "Claro que lo sé, me ha llamado mi hija avisándome que venía un vikingo loco". Me preguntó en qué hotel estaba y me recogió. Al día siguiente me invitó al cumpleaños de su hija: "A la una".

Seguro te apareciste a la una...
A la una en punto y él recién salía de la cama. El señor me ofreció hospedaje y me mudé a Miraflores. Mi plan era dos semanas, me quedé cuatro meses.

¿Qué hiciste?
Viajé mucho. En Lima me quedé un mes y medio. En el Cusco alquilé una habitación en la Plaza de Armas por dos meses, me costaba cincuenta centavos de dólar la noche. Estuve siete semanas y conocí a Virginia, que hoy es mi esposa.


¿Y qué aprendiste en tus viajes por el Perú?
La primera vez todo me pareció muy diferente. Yo venía de un país muy rico y fue un choque cultural. En el Perú aprendí que no necesitaba nada. No era necesario tener un televisor o un carro, lo vital era conversar con la gente, hacer amigos, viajar. Conocí a mucha gente que tenía muy poco y que era muy feliz. Cuando regresé a Dinamarca, mis amigos me preguntaban si me había enrolado en una secta secreta. Hoy en muchos sentidos soy más latino que vikingo.

¿Cuándo decidieron vivir aquí?
En el 2001 decidimos regresar al Perú solo por un año, yo necesitaba descansar de tanto trabajo y había ahorrado dinero. Quería aprender el español y la cultura peruana. Cuando llegué, me envolví en varios proyectos y descubrí que el Perú es la tierra de las oportunidades.

¿No era Estados Unidos?
No, eso es puro cuento, es el Perú. Aquí hay muchas cosas por hacer y los peruanos no lo saben, el mundo tampoco. He conversado con mucha gente inteligente que trata de salvar la selva o la costa y siempre cuentan historias fantásticas.
Siempre dicen que el Perú es un país que tiene de todo...¡Y es verdad! Es uno de los pocos países que pueden dar pescado, carne, vegetales y frutas de manera tan generosa. Es impresionante. No conozco a otro país tan rico en ese sentido. Tienen todos los climas, todas las culturas e historias. Lima en muchos sentidos es una selva desastrosa, pero si viajas por el Perú quedas maravillado. Cuando creamos "Living in Peru", fue básicamente porque el 99% de los extranjeros decía: "¿Perú? Indios vestidos con bellos colores y montañas y, por supuesto, Machu Picchu". Para mí eso no era real.

¿Y solo por cambiar esa imagen hiciste esta página web?
Esa fue la primera razón, yo conocía tanto el Perú que quería contarle al mundo la riqueza de esta tierra. Al principio pensé en fundar una empresa de aventuras para hacer entender que el Perú era más que Machu Picchu y cada vez que venía alguien me preguntaba: ¿Dónde puedo hacer esto? ¿Cómo hago aquello? Entonces pensé: mejor escribo unas páginas amarillas para los extranjeros, y diseñé una página web.

Y creaste "Living in Peru"...
Comenzamos oficialmente el 28 de julio del 2005. Ahora tengo secciones de viajes, crónicas, noticias del día, avisos clasificados, guía de cine, de teatro, de negocios. Los mismos lectores recomiendan cosas para hacer. El mes pasado tuvimos 70 mil visitantes. Hoy tenemos 20 mil suscriptores y el 60% son peruanos. Y mantenemos la idea inicial: toda la información está en inglés. Hoy puedo decirte que diseñé esta página porque amo el Perú, soy un adicto. Mi mujer dice que ya no cree poder convencerme de mudarnos a Dinamarca y creo que está en lo correcto.

¿Qué no te gusta del Perú?
El tráfico. A la gente en Lima no le importa la contaminación. No les interesa arreglar sus carros. Los choferes de los buses manejan como locos y me desespera que la gente abra las ventanas y tire basura a la calle como si fuera un basurero. Pero también veo cambios. En el 2002, la gente prefería comprar productos extranjeros a peruanos y eso me apenaba, hoy la gente tiene más confianza en sus productos. Gastón Acurio ha sido un gran promotor. Él y otros buenos cocineros han logrado que el peruano quiera más su comida. Lo mismo ha pasado con el pisco. Los suizos enloquecen con el café de Villa Rica y si todos conociéramos esta historia, quizá los campesinos querrían producir café en lugar de coca. Nosotros publicamos historias maravillosas de peruanos que saben hacer bien las cosas. Me gusta la gente que sueña, los emprendedores.

¿Y qué cosas te apenan?
El nivel de la educación pública. Espero que los políticos tengan la decencia de resolverla. No importa cuánto café vendamos o cuánto oro encontremos, la situación del Perú nunca cambiará si no somos capaces de dar a cada niño peruano una educación de calidad. Ese debería ser el principal objetivo de Alan García. Eso pasó con Dinamarca, nosotros no tenemos nada, somos un pequeño país, pero somos uno de los más ricos del mundo por nuestro sistema educativo. La educación es la clave del desarrollo.

¿Después de estos años te sientes peruano?
En algunos momentos me siento más peruano que muchos peruanos: cuando estoy en paz, con mi familia, en un lugar bonito, con comida maravillosa y con un fabuloso pisco sour... es indescriptible. Han pasado ya varios años, pero sigo apreciando la limonada y sé que si algún día me voy no tendré un limón tan pequeño, tan ácido y tan lleno de sabor.

Me han contado que eres un amante del pisco sour...
La última vez que he visitado mi país he tenido que llevar muchas botellas de pisco y 20 litros de Inca Kola. Les encanta. La historia de Inca Kola es mi favorita, cómo la Coca-Cola nunca logró vencerla. Debemos saber las historias del mango que se exporta, de las alcachofas que se venden como pan caliente. En el Perú pasan cosas malas, pero también cosas hermosas y por eso es la tierra de las oportunidades.

Bueno, ya empezamos a valorar nuestra comida...
Para mí es la mejor del mundo. Me fascina el ají de gallina. Y siento que es imposible decir cuál restaurante es el mejor de Lima, hay tantos buenos. Te aseguro que en unos años la comida peruana será tan popular como la china o la japonesa.

¿Y cuál es tu palabra favorita en español?
"Viva el Perú" y "Un pisco sour, por favor". También me gustan los diminutivos, cómo hablan ustedes: la cosita, el vasito, el platito.. La verdad no es difícil vivir en el Perú, si tienes un buen trabajo y una buena familia esto es un paraíso. Hay muchas cosas por cambiar, lo sé. Yo vengo de un país con mucho orden y aquí hay mucho caos, pero también se puede encontrar el balance. En el Perú se puede encontrar la felicidad. Yo doy fe.


Fuente: El Comercio Perú





Aquí les pongo el link de living in Peru, hay muchascosas interesantes y es realmente impresionante el interés de este extranjero por nuestro país, interés que a muchos de nosotros nos falta...!




Estela de optimismo y confianza


José Agustín de la Puente es, tal vez, el historiador vivo más importante actualmente. Él dejó una estela de optimismo y confianza en nuestro país en su visita, una nación, que se halla, según dice, en un proceso de mayor integración y superación de sus problemas.
Él es el presidente de la Academia Nacional de la Historia y por ello, no se dejó la oportunidad de hacerle unas preguntas:


A veces parece que hay un ambiente de pesimismo en el país, ¿quién cree que lo promueve más?

Es muy difícil saber donde nace. No hay un estudio sobre eso. Hay muchos factores como el crecimiento del país, las inseguridades políticas que han creado inestabilidad económica y social las dificultades para conseguir trabajo…todo eso se ha juntado y ha creado ese clima de pesimismo. No hay una causa singular sino un conjunto de factores.

Que tiene que ver con los políticos, las escuelas y universidades…

Con todos los actores sociales y además con la globalización actual. Hoy por ejemplo, una chica de 15 años que termina colegio ve por televisión el desarrollo de sociedades más fuertes que la nuestra, eso también crea un ambiente de incomodidad si se cree que no puede acceder a él. También hace mucho daño el factor de la enseñanza escolar, cuando se da como una visión negativa, por razones ideológicas o políticas, y plantea lo nuestro como algo siempre declinante o negativo.

Usted sostiene que hay que enseñar la historia con lo blanco, lo negro y lo claro oscuro…

Claro, es que todo es nuestro, como los recuerdos que tenemos de la familia: buenos, malos, tristes y alegres. No podemos hacer una selección de ellos, pues son personales que actúan en forma invisible, pero actúan. Por eso, el profesor de historia debe explicar la totalidad de la vida del país y explicar los factores positivos y los negativos; todo eso nos pertenece.El Perú es uno solo.

¿Cuál es el hilo conductor que mantienen al Perú como un solo país: el de antes, el de hoy y el de mañana?

Está en las generaciones de los peruanos que mantienen la convicción de serlo y que trabajan en y por el país. La continuidad está en nosotros mismos; el mismo hecho de preguntar ¿cómo está el Perú? es una prueba de la continuidad, es la preocupación por lo nuestro.

Usted habla de un fortalecimiento de las instituciones, pero que falta institucionalidad ¿no es contradictorio?

No, Es que aún no hemos ganado institucionalidad. Esto será cuando podamos decir que el país camina sólo. Hay muestras de que se va hacia ello. Por ejemplo, es evidente que las fuerzas armadas han ganado en institucionalización,se han profesionalizado mucho más, también las instituciones de control están desallorando más. Hay buenos signos de una evidente institucionalización, aunque aún falta mucho.

Su afirmación de que se haya ensayado mucho con el Perú ¿tiene que ver con este retraso en la institucionalización del país?
Así es. Se puede hacer un reencuentro de los gobiernos del siglo XX. Algunos fueron de tipo personal, otros con ensayo de tal o cual tendencia; y el Perú como una especia de laboratorio. Un gobierno debería continuar los proyectos que otro empezó, porque hay proyectos de Estado que no deberían parar. Cada gobierno no puede ser el principio de una vida distinta porque eso establece una especie de corte, de limitación.

¿Por qué no crecen aún las instituciones?

El problema de fondo está en al formación de las personas. Si el presidente regional tiene una buena formación intelectual y moral, saldrá adelante, si es frágil y sin formación, cederá a la influencia y presiones. Creo, sin duda, que el mayor problema del Perú está en la educación.

En estos momentos hay intentos por mejorar la Educación…
Hay muy buenos intentos, pero se omite un poco la formación de la persona (muy distinta a la instrucción). Hace falta que se le forme en criterios morales, sentido de la solidaridad social, en la responsabilidad; esto forma parte de la educación. Es fundamental que tenga jerarquía de valores, que sepa qué está bien y qué está mal, que actúe de acuerdo a su conciencia y ésta actuará bien si hay buena formación, de otro modo será un desastre. Hay que educar para la vida.

¿Cuándo se perdió la relación estrecha que hubo entre Educación y valores?

No se puede señalar un tiempo exacto. La educación gratuia y universal es muy buena,pero cuando se aplicó creó una especie de conmoció. Se enseñaba mañana y tarde e inclusive los sabados, peor al aprovarse la educacion gratuita se empesoa enseñar solo un turno para dar cabida a todos.La intencion fue exelente, pero se aflojo en el tiempo y nivel. Otro aspecto más profundo es el relativismo moral que se vive en el mundo. Los valores y objetivos de la vida están muy en discusión, así como los conceptos de la familia, de persona, la actitud frente a la vida y todos los grandes temas.

¿Cómo medir la formación y la responsabilidad en los futuros gobernantes?

El saber de dónde vino, dónde se ha educado o qué ha hecho en su vida puede darnos pistas para saber si tiene criterio o es un desastre.

¿Cree usted que se puede cambiar la cabeza negativa en el Perú?

Sí, con educación y admitiendo que estamos mal pero que no tenemos el monopolio de la desgracia. Hay muchos problemas, pero tenemos un sentido de familia mucho más cierto que el de los países europeos donde casi ya no hay niños.

Esta es una tarea de todos, no sólo del Estado sino de asociaciones, grupos de barrio, municipios, etc. Estas cosas son mejores si comienzan de abajo, como las acciones de voluntariado que son un gran testimonio de solidaridad. Además es muy importante el rol de la universidad en la integración; es uno de los ejemplos más importantes de integración social. Es una escuela de integración: en ella hay una convivencia amable, cordial, sin preferencias ni distingos.

martes, 3 de julio de 2007


Cinco Pilares Para La Reconstrucción Nacional

¿A quien no le gustaría dejar de ver niños pidiendo limosna en las calles en lugar de estar estudiando, menos actos de delincuencia, menos noticias de coimas o racismo?
Para ello debemos reemplazar el pesimismo, la desconfianza y la frustración que habita en muchos de los peruanos por esperanza y ganas de cambiar el país y nosotros mismos. Considero importante partir de 5 pilares para emprender la reconstrucción nacional.

El primero de ellos no puede dejar de ser otro que la unidad nacional y la lucha contra la pobreza, ya que en una sociedad dividida por el resentimiento y la exclusión es difícil luchar por un mismo fin.

El segundo es la mejora de la calidad de vida, apoyando las necesidades de los ciudadanos, tales como la salud, la educación y la seguridad ciudadana.

El tercer pilar implica propiciar una sólida cultura ética y moral, sin esto los derechos y deberes quedaran solo como normas escritas en un papel sin ser practicadas por los ciudadanos.

El cuarto pilar abarca la institucionalización, que según el diccionario de la Real Academia Española, significa convertir algo en institucional, en un organismo establecido o fundado. Esto implica que los organismos asuman su responsabilidad con independencia y según las reglas. Con esto pondríamos fin, por ejemplo a las coimas y los procesos turbios. Este aspecto es una imprescindible estructura para la estabilidad, según expone el Director del diario “El Comercio”, Alejandro Miró Quesada.

Finalmente, el quinto pilar se refiere al orden económico para mejorar nuestros niveles de vida.

En síntesis, podemos decir que contando con una ordenada base económica y aplicando los principios que permitirán alcanzar el ansiado desarrollo material y por consiguiente la mejora de la calida de vida de los peruanos;
sólo faltaría que el esfuerzo conjunto de todos nosotros, producto de la unidad nacional, y la buena formación ética y moral, sean notorias y estén enfocados en lograr un mismo fin, el de alcanzar el progreso del país teniendo como norte los pilares mencionados anteriormente y también contando con el estado como principal promotor de mejoría, para así emprender la Reconstrucción Nacional.

martes, 26 de junio de 2007

Opinión de Gastón Acurio

CEREMONIA DE APERTURA DEL AÑO ACADÉMICO
DISCURSO DE ORDEN
SEÑOR GASTÓN ACURIO JARAMILLO

(Fragmento)
Marzo 2006

Si bien podríamos pensar que los recursos naturales con los que cuenta nuestro país han sido una bendición, la historia nos ha enseñado siempre lo contrario. Alguna vez fue el caucho; otra vez, el guano; hoy son los minerales. Sin embargo, cuando estos se acaban, con ellos termina un ciclo económico de bonanza y aparece esa odiosa debacle e incertidumbre que destruye democracias y da origen a falsos caudillos.

Nos queda claro, entonces, que el crecimiento, la estabilidad y la riqueza de un país nunca estará del lado de los recursos naturales, sino de los productos que se elaboren con ellos. Por ello, los suizos compran recursos como el cacao o el oro y con ellos elaboran chocolates, joyas o relojes; y, por ello, los japoneses y los coreanos compran minerales para luego transformarlos en electrodomésticos y automóviles.

Los ciudadanos de todos los países industrializados han entendido que la gran riqueza no está solo en la elaboración de productos genéricos, sino en la creación de marcas cuyo reconocimiento en términos de calidad les permite expandirse por todo el mundo. Por ello, Suiza compró cacao y oro, y sus ciudadanos los convirtieron en chocolates Nestlé y en relojes Rolex.

Pues bien, la gastronomía peruana hasta hace muy poco ha sido justamente eso: un gran recurso. En efecto, ha sido un recurso muy querido por todos, un orgullo para todos, y muy apreciado por algunos extranjeros que descubrían anecdóticamente sus bondades en visitas de trabajo por el Perú. Sin embargo, nuestra gastronomía no es afortunadamente solo un gran recurso, sino una suma de cocinas y conceptos que, en muchos casos, aún esconden un gran potencial. Una vez desempolvado tal potencial y luego de haberse creado el marco conceptual y puesto en valor, los productos de la gastronomía peruana podrían ser exportados por todo el mundo.

Así es. Detrás de nuestra entrañable cocina criolla, de nuestras pollerías, de los chifitas de barrio, de la cocina novoandina, de las picanterías arequipeñas, de los anticuchos, de los sánguches, de la cocina nikkei o de las cebicherias, existen oportunidades inmensas de crear conceptos que trasciendan su ámbito local para convertirse en productos, productos peruanos de exportación que no solo aspiren a codearse con conceptos ya instalados globalmente como pizzerías, hamburgueserías, sushi bares o taquerías mejicanas, sino que, además, generen al Perú enormes beneficios tanto económicos como de marca país.

Hasta aquí creo que podemos entender cómo nuestra gastronomía, un gran recurso, con productos con gran potencial, está lista para expandirse por el mundo; sin embargo, algo falta para el despegue final. ¿Qué sucede que aún no despegamos como quisiéramos?

Todos los estudios de mercado hechos fuera del Perú por empresas internacionales indican que el concepto culinario más en alza en el mundo es el peruano, que invertir en un restaurante peruano bueno es invertir sin riesgo en cualquier ciudad norteamericana o europea.

Dentro del Perú hemos vivido una revolución editorial y educativa en términos culinarios que nos ha llevado a publicar en los últimos diez años más libros de cocina que en toda nuestra historia editorial previa. En Lima se han abierto, en los últimos 5 años, 22 escuelas de cocina reconocidas oficialmente, lo que la convierte en la ciudad con más escuelas de cocina en el mundo. Los periodistas más importantes de todo el mundo son enviados a cubrir esta revolución culinaria y publican artículos y emiten programas de TV deslumbrados por lo que ellos consideran la inminente invasión peruana de sabores por todo el mundo.

¿Por qué a pesar de todos esos indicadores aún no se crean restaurantes peruanos en todas partes? La respuesta es más que evidente. Tenemos el recurso, disponemos de los productos. ¿Qué nos falta? Las marcas. Las marcas peruanas de productos culinarios peruanos por el mundo. Allí está la clave.

Algunos dirán que nos falta también el capital, los recursos financieros. Nosotros podemos rebatir ello contándoles que recibimos casi diariamente propuestas de inversionistas, desde Arabia Saudí hasta Australia, para invertir en restaurantes peruanos, propuestas que en su mayoría rechazamos porque creemos firmemente que todo tiene su momento, su espacio, su oportunidad.

Marcas peruanas, eso es lo que los cocineros y empresarios peruanos tenemos que lograr, marcas que hayan desarrollado internamente todo aquello que hace que una pequeña gran idea, un pequeño gran sueño se traduzca en una filosofía poderosa que vaya creciendo poco a poco hasta convertirse en un modelo para estudiar, imitar, admirar, e incite a invertir.

En el caso de nuestra organización hemos venido desarrollando conceptos culinarios cuya aspiración, desde el comienzo, fue no solo su internacionalización, sino también su segmentación, pues entendimos desde el comienzo que los restaurantes no son escenarios genéricos sino espacios para públicos distintos, para momentos distintos, para economías distintas.

Empezamos con el restaurante “Astrid y Gastón” y luego de haber encontrado finalmente nuestra filosofía, después de habernos definido conceptualmente como restaurante de alta cocina peruana, hicimos nuestra primera incursión fuera del país, en Chile, donde la cocina peruana ya tenía un gran reconocimiento.

Los premios no tardaron en llegar, y luego vinieron Colombia, Ecuador, y, ahora, Venezuela, Panamá y México. Hoy cada uno de los locales ubicados en los mencionados países no solo es rentable, sino que, además, es reconocido como líder y referente de alta cocina en cada lugar.

Como en algunos casos, las revoluciones empiezan de arriba hacia abajo, esto nos ha preparado el terreno para que nuestras otras marcas puedan ingresar con facilidad en otros segmentos avaladas por el prestigio generado por la anterior. Es más fácil conquistar corazones haciendo alta cocina y luego sánguches que haciendo sánguches y luego alta cocina.
Después nació “Tanta”, luego vino “La Mar”. Hoy estamos abriendo el segundo “La Mar” en Lima y ya hemos vendido franquicias de este concepto en México, toda Centroamérica y el Caribe, y Brasil. Para el año 2007 esperamos iniciar las actividades de esta marca en Inglaterra y Washington. Creemos firmemente, por muchas razones, que la cebichería peruana es el concepto que se expandirá más rápidamente por todo el mundo.

¿Cuál es nuestra cuarta marca? Cuando uno pregunta a diez peruanos si les gusta el pan con chicharrón, los diez dicen que sí. En estos momentos estamos por inaugurar la sanguchería “Pasquale hermanos” para ubicarse dentro del segmento de comidas rápidas, para que, sin renunciar a su espíritu artesanal, sino más bien haciendo de ello una ventaja, compita directamente con las marcas de comida rápida internacionales con un concepto netamente peruano. Esperamos abrir muchos “Pasquale” en Lima.


Estamos ahora en busca del local para construir nuestra quinta marca: “Panchita”. Durante siglos, las anticucheras de las esquinas formaron parte del ornato y la identidad de nuestra ciudad y, por cierto, del atractivo hacia el turista. Es con tal espíritu con el que nace “Panchita”, como un homenaje a esa tradición y a todas esas anticucheras que alguna vez adornaron la ciudad.

Estamos en proceso de creación de tres marcas más. La primera es la de un chifa, pero que sea el real reflejo de una fusión peruano-china y no de un restaurante chino con toques peruanos. Estamos también en proceso de creación de la pollería de nuestros sueños, donde las guarniciones peruanas harán la diferencia frente al roasted chicken de otros lares, será lo que marque la diferencia y el sello de roasted chicken peruvian style.
Crearemos también una cadena de hoteles boutique en lugares paradisíacos de nuestro país, con un espíritu peruano latino, donde el diseño, el buen precio, el servicio esmerado y, a la vez, espontáneo y la gran cocina avalada por nuestras marcas serán la clave de su crecimiento y de su internacionalización.

Finalmente hemos terminado de desarrollar lo que es el comienzo de nuestra división industrial. Tenemos claro que, en un futuro, el desarrollo de la cocina peruana, no solo en restaurantes orientados al extranjero, sino también en los hábitos de consumo internacionales, generará una demanda de bases de sabor, salsas, productos derivados que simplifiquen el camino a la hora de preparar un cebiche, un tiradito, una causa y demás. Hemos desarrollado ya las fórmulas: solo nos queda esperar que el mercado esté listo para recibirlas en una marca que tenga como aliado estratégico a un productor emprendedor de Virú, con quien ya contamos, y un distribuidor apasionado, peruano también, quien ya está listo para asumir su función.

Me imagino que ustedes y mucha gente se preguntará por qué tanta fe. En realidad no es fe, es simplemente resultado de un análisis concreto. En los años 80 se dio el inicio del gran despegue de la cocina mejicana por el mundo. En aquel entonces no había Internet, ni las economías estaban globalizadas, ni las barreras culturales habían sido quebradas, ni las fusiones estaban de moda. En ese momento, los mejicanos salieron al mundo con sus tacos y sus tequilas, convencidos de que con ello conquistarían a todos. Con los japoneses sucedió lo mismo. A inicios de los ochenta no había sushi bares por el mundo. Hoy hay más de 50,000, y, gracias a ellos, pudieron entrar no solo productos sino otros conceptos como el teppanyakki, del benihana, o los noodle bars tan de moda en Europa.

Entonces, si hoy las barreras culturales ya no existen, si el Internet está al servicio de todos los conocimientos culinarios internacionales, si las economías se han globalizado irreversiblemente, si los estudios, la prensa internacional y el consumidor foráneo nos dan permanentes señales de estar esperándonos, y si, además, contamos no con un producto, sino con muchos productos mucho más diversos, sofisticados y divertidos que ofrecer, ¿por qué creer que vamos a fracasar en el intento?
Nuestra fe nace del análisis, no de la ilusión, y nuestra fuerza, eso sí, nace del deber, de la convicción de que los cocineros somos actores reales de los procesos de cambio que el Perú necesita. Creemos firmemente que el éxito de los restaurantes peruanos por el mundo traerá consigo muchísimos beneficios directos e indirectos para el país. La demanda de productos tan comunes como papa amarilla, ají, cebolla roja, rocoto o limón se multiplicaría infinitamente y con ello acabaríamos con uno de los más dolorosos males que padece nuestro país, el empobrecimiento del campesino peruano en los Andes.

Por último, el hecho de tener estos conceptos y marcas por el mundo, le daría a la marca Perú un poder de seducción que no solo llamaría la atención del público internacional hacia otras propuestas peruanas, como la moda, el diseño, la joyería, la música, la industria y demás, sino que también incentivaría y activaría la creatividad y la confianza de nuestros jóvenes para elaborar conceptos propios y tener la valentía de salir al mundo con ellos. Los peruanos debemos buscar la riqueza dentro de nosotros mismos: estamos llenos de oportunidades por todas partes esperando a alguien que les dé el valor y la fuerza necesarios para convertirlas en algo atractivo y poderoso para vender al mundo.

La clave está en entender que somos una gran nación, con una gran cultura viva, fruto de siglos de mestizaje, y que es justamente ese mestizaje el que ha hecho de nuestra cocina una propuesta variada y diversa que ha cautivado finalmente al público internacional. Es en ese mestizaje donde los peruanos debemos encontrar la fuente de inspiración no solo para generar riqueza, sino sobre todo para aceptarnos y querernos como nación. Solo a partir de ello podremos encontrar dentro de nosotros todas aquellas ideas que luego saldrán transformadas en productos y en marcas para conquistar el planeta.

Hoy estoy aquí muy emocionado por el hecho de poder dirigirme a ustedes no solo para contarles todas estas cosas, sino para recordarles que, como yo, son ustedes los jóvenes más afortunados de este país. Que son aquellos a quienes la suerte les concedió haber nacido en una familia que los pudo educar con amor en un país donde muchos niños ni siquiera conocen el amor. Ustedes, hoy y aquí, están recibiendo la mejor educación, como la que yo recibí y como la que hoy reciben mis hijas, mientras muchas otras niñas en vez de ir a la escuela tienen que trabajar.

Esto no solo debe indignarnos como ciudadanos de un país al que amamos y en el que queremos crear riqueza y logros personales, sino que debe convertirnos en actores para revertir para siempre esta situación y llevarnos finalmente a construir un país próspero lleno de riqueza, donde sintamos orgullo de formar parte de una nación en la que las oportunidades están basadas en una educación igual para todos, en la que existe una justicia igual para todos y un Estado que, de la mano con sus ciudadanos, vigila e interviene enérgicamente frente a la arbitrariedad, el abuso y el rompimiento de las reglas de juego pactadas por todos.

Créanme, solo es posible cumplir sus sueños personales si tenemos un sueño nacional anterior. El éxito personal solo llegará si nuestros objetivos trascienden al ámbito individual para formar parte de una gran aspiración colectiva. Japón reconstruyó su país en ruinas para convertirse en la potencia de hoy porque antes que individuos eran japoneses. Alemania hizo lo mismo, Israel también, al igual que naciones mucho más jóvenes como Australia o Nueva Zelanda.

Es en ese espíritu nacional, pero el positivo, el que se abre al mundo, el que se cuestiona, el que tolera, el que abraza, el que integra, el que aplaude el éxito y no en el nacionalismo que se lamenta, que condena, que divide, que se encierra y protege la mediocridad, en donde finalmente los peruanos alcanzaremos el rostro definitivo de nuestra nación y con él la tan ansiada prosperidad.

Para terminar quisiera decirles, en realidad pedirles, que no se vayan del Perú: ustedes son sus hijos más afortunados, sus hijos más preparados. Si salen a estudiar una maestría, regresen. No se vayan: es aquí donde están las oportunidades, es aquí donde está la riqueza, es aquí donde la vida encuentra un sentido. No se vayan porque su pueblo los necesita; el Perú los necesita; la historia los necesita.

Una espía peruana fue la que ayudó al Desembarco de Normandía


Los documentos no muestran imágenes de la peruana, pero la describen como una figura impactante y sorprendente, cuyo supremo objetivo en la vida parece haber sido divertirse.

"Elvira Concepción Josefina Chaudoir no es su nombre verdadero, sino su seudónimo", precisó Howard Davies, experto de los Archivos Nacionales británico, explicando que la legislación británica no permite revelar la identidad de las personas si ellas mismas no la han divulgado.

"Era hija de un encargado de negocios peruano destacado ante el Gobierno de Vichy, que fue reclutada primero por los británicos y luego por la inteligencia nazi", explicó Davies, que calificó esta historia de turbulenta.

"En un viaje a Francia en 1942 que tenía el aparente objetivo de visitar a sus padres (en realidad encubría una misión para el MI6, los servicios de inteligencia británicos en el extranjero), Chaudoir fue contactada por los nazis, para que trabajara con ellos en labores de inteligencia en Londres.

En Francia, la peruana fue presentada a uno de los agentes del mariscal alemán Hermann Goering, conocido solo por el nombre de Biel, de quien se hizo 'amiga personal' y que le ofreció cien libras al mes a cambio de que le proporcionara informaciones secretas económicas y políticas sobre el Reino Unido.







Tras regresar a Londres, los servicios británicos de contraespionaje, el MI5, le asignaron tareas como doble agente bajo el nombre cifrado de Bronx, para que enviara informaciones falsas a su contacto alemán, Biel.

Chaudoir no tenía ninguna lealtad, ni al régimen nazi ni al Reino Unido, explicó el experto. Su principal lealtad era divertirse, pasarla bien. Y, claro, también el dinero, subrayó.

A Chaudoir le gustaban las fiestas, jugar póker y apostar, por lo que incurría en fuertes deudas. Los documentos divulgados describen a la peruana como una miembro típico de la gente frívola de Londres.

Después de la guerra, la espía se trasladó a un pequeño pueblo al sur de Francia, donde residió anónimamente, contó Davies, al relatar la crónica de esta desconocida belleza peruana que contribuyó al éxito de la invasión aliada".

María Gracia Bullard